Voy a intentar sintetizar mi sentimientos para con los animales. Como supongo que todos sabéis, soy vegano, con lo cual es de suponer que tenga un sentimiento profundo de cariño hacia ellos. Me considero partidario de los derechos de los animales. He escuchado críticas a esta terminología, como que no pueden ser sujetos de un derecho. La verdad son un ignorante en cuanto a leyes de refiere y sinceramente no sabría como contestar a ese argumento, pero supongo que ese razonamiento se puede aplicar a los derechos del niño. De todas formas, ojalá el problema solo fuese si llamarlo derechos de los animales o deberes del hombre para con los animales.
También he escuchado opiniones acerca de la excesiva humanización de los animales. Mi opinión sin embargo es la contraria. Considero que siempre se ha hecho una excesiva cosificación de ellos. Siempre se les ha dado un trato mas como recurso que como ser vivo. Por lo menos en la cultura occidental. En la biblia ya lo dice: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra." (Génesis 1 26). El hombre como dueño y señor de toda la creación. Desde mi punto de vista, a pesar de tener el poder para someter a los animales para nuestro interés no debemos hacerlo, como tampoco lo debemos hacer con otros seres humanos.
Está también la necesidad para la alimentación. Me considero una prueba viviente de que eso es una falacia. No es necesario y, para mi, la comodidad o el disfrute no debe estar por encima del sufrimiento de otros seres vivos. Lo mismo a la hora de vestir y a la hora de experimentar con ellos. Se que muchos pensarán que son importantes para avances en medicina, pero también la experimentación en humanos haría avanzar mucho a la ciencia (mas que con los animales) y no por eso se justifica.
Y hasta aquí la parte menos polémica. Ahora viene lo más radical.
Mascotas, animales de compañía, etc.
Antes de empezar a argumentar quiero que escuchéis una canción, una de las canciones mas bonitas que he escuchado y que me va a ayudar a argumentar.
"... Era un precioso ejemplar
de color adamascado
era un preso resignado
a la mision de cantar.
Era sensible escuchar
de su garganta sonora
la nota grave que llora
en un constante ronar.
Daba a entender su trinar
de que una angustia sufria
porque falto de alegria
era su flauta un penar.... "
Este es un tema muy complicado para mi, me encanta jugar con los perros, por ejemplo. Me es difícil posicionarme como lo voy a hacer, pero por mi modo de ser, puede las lógica que los sentimentalismos. Lo voy a decir claro y sin tapujos: tener un animal domesticado, para mi, es equiparable a la esclavitud animal.
No entro dentro del trato. En la canción el niño adoraba a su canario, lo cuidaba con devoción y lloró mucho por su pérdida; pero la realidad es que el canario es prisionero. Un esclavo en una jaula mantenido por su amo por razones en este caso estéticas.
Por mucho que ame a los perros y me encante tener uno, los ejemplos que he visto no son mas que reproducciones de ese rol de amo/dueño - esclavo. No conozco personalmente ninguna relación de igual a igual con animales. Y que los que me lean y tenga animales no lo tomen como un insulto ni nada parecido. No es mi intención insultarles.
Pongo el ejemplo de los perros por ser el mas común, pero lo considero extensible a cualquier animal doméstico. Al perro se le adoctrina (educa si os suena mas suave, aunque desde mi punto de vista no hay mucha diferencia, ya lo explicaré en otro post) para obedecer al dueño. Ya seas mas o menos flexible con él siempre se mantiene ese rol de dominancia que no acepto. Lo mismo con caparlos. Entiendo el argumento del mal menor, pero no lo comparto.
Podría seguir argumentando, pero es un tema que me agota mucho y no me gusta hablar por lo contradictorio que es para mi. Por último me gustaría que la gente, tenga animales de compañía o no, me argumentase a favor o en contra para definir mejor mi postura.
miércoles, 16 de octubre de 2013
domingo, 29 de septiembre de 2013
No volveré a ser joven
"Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender mas tarde..."
¿Dónde han quedado los sueños de juventud? Quizás han quedado sepultados bajo deseos mundanos. ¿Qué hemos hecho con nuestras ansias de libertad? Quizás se han podrido con el paso del tiempo, al igual que nuestro cuerpo, quizás el viento se las llevo como hace con las hojas secas que caen de los árboles, o se secaron con la planta que dejamos de regar; da igual todo es lo mismo pero nada es igual.
Cuando despertamos un día y nos ponemos a mirar hacia atrás vemos como nuestras promesas han sido en balde, que los amores eternos eran efímeros y que nuestros ideales se esfumaron, como se esfuman los sueños una vez nos despertamos. Vivíamos en un sueño del que tarde o temprano tenemos que despertar. Y al despertar,al enfocar la vida, nos olvidamos de lo que nos juramos hacer. Que no seríamos como nuestros padres, que no caeríamos en la rutina, que cambiaríamos el mundo. Sin embargo el mundo nos ha cambiado a nosotros y aunque en instantes fugaces de lucidez nos demos cuenta de ello, pronto se nos olvida y seguimos con el día a día.
Y es que pensándolo detenidamente queríamos abarcar mucho. Ni mas ni menos que el mundo completo. ¡Que ingenuos! No sabíamos nada de la vida y queríamos cambiar las de los demás. Pero, como era inevitable, nos hemos dado de bruces con la realidad. Y esta es mas compleja de lo que imaginábamos. Esta llena de gente como nosotros, aunque nos creíamos únicos. Nos damos cuenta que los soñadores de ayer, son los esclavos de hoy y que nosotros no somos mejores que ellos y que seguimos el mismo camino. Somos nuestros padres con 30 años menos.
Dicen que para ver como va a envejecer una persona hay que mirar a sus padres. Con la forma de ser pasa un poco lo mismo. Es casi un destino, que aunque no creas en él, él si cree en ti y te atrapa. Te cortas el pelo,te quitas los piercings y te metes de lleno en la rueda productiva. Y dentro de 20 años, cuando tengas hijos y estén empezando a soñar te darás cuenta de tu error. Pero como si del Ratoncito Pérez o los Reyes Magos se tratasen no quieres mostrarles la realidad. Aunque supones que no te creeran y les lanzas indirectas del tipo "ya crecerás".
Decía un profesor mío que a lo que mas quería al final de su vida era poder echar la vista atrás y estar orgulloso de lo que ha echo. Lo que se llama tener una vida plena. Espero que lo consiga, con toda mi vida. Pero se que yo no voy a poder hacerlo. Me conformo, como se suele decir, dejar para la posteridad un hijo, un libro y un árbol.
Lo peor de todo esto que he escrito es saber que mañana a mi y al resto del mundo no le importará una mierda. Que, como el resto de cosas, el viento, o la lluvia, o el tiempo se llevará estas palabras y como mucho solo servirán para sacar la "sonrisa triste" y comentar lo ingenuos que éramos, las bobadas que escribíamos y cómo de equivocados estábamos. ¡Que la vida no es así! ¡Que esto no es mas que una etapa! Como si la vida en si no fuese una sucesión de etapas que nos conducen al olvido.
"... envejecer, morir; es el único argumento de la obra."
¿Dónde han quedado los sueños de juventud? Quizás han quedado sepultados bajo deseos mundanos. ¿Qué hemos hecho con nuestras ansias de libertad? Quizás se han podrido con el paso del tiempo, al igual que nuestro cuerpo, quizás el viento se las llevo como hace con las hojas secas que caen de los árboles, o se secaron con la planta que dejamos de regar; da igual todo es lo mismo pero nada es igual.
Cuando despertamos un día y nos ponemos a mirar hacia atrás vemos como nuestras promesas han sido en balde, que los amores eternos eran efímeros y que nuestros ideales se esfumaron, como se esfuman los sueños una vez nos despertamos. Vivíamos en un sueño del que tarde o temprano tenemos que despertar. Y al despertar,al enfocar la vida, nos olvidamos de lo que nos juramos hacer. Que no seríamos como nuestros padres, que no caeríamos en la rutina, que cambiaríamos el mundo. Sin embargo el mundo nos ha cambiado a nosotros y aunque en instantes fugaces de lucidez nos demos cuenta de ello, pronto se nos olvida y seguimos con el día a día.
Y es que pensándolo detenidamente queríamos abarcar mucho. Ni mas ni menos que el mundo completo. ¡Que ingenuos! No sabíamos nada de la vida y queríamos cambiar las de los demás. Pero, como era inevitable, nos hemos dado de bruces con la realidad. Y esta es mas compleja de lo que imaginábamos. Esta llena de gente como nosotros, aunque nos creíamos únicos. Nos damos cuenta que los soñadores de ayer, son los esclavos de hoy y que nosotros no somos mejores que ellos y que seguimos el mismo camino. Somos nuestros padres con 30 años menos.
Dicen que para ver como va a envejecer una persona hay que mirar a sus padres. Con la forma de ser pasa un poco lo mismo. Es casi un destino, que aunque no creas en él, él si cree en ti y te atrapa. Te cortas el pelo,te quitas los piercings y te metes de lleno en la rueda productiva. Y dentro de 20 años, cuando tengas hijos y estén empezando a soñar te darás cuenta de tu error. Pero como si del Ratoncito Pérez o los Reyes Magos se tratasen no quieres mostrarles la realidad. Aunque supones que no te creeran y les lanzas indirectas del tipo "ya crecerás".
Decía un profesor mío que a lo que mas quería al final de su vida era poder echar la vista atrás y estar orgulloso de lo que ha echo. Lo que se llama tener una vida plena. Espero que lo consiga, con toda mi vida. Pero se que yo no voy a poder hacerlo. Me conformo, como se suele decir, dejar para la posteridad un hijo, un libro y un árbol.
Lo peor de todo esto que he escrito es saber que mañana a mi y al resto del mundo no le importará una mierda. Que, como el resto de cosas, el viento, o la lluvia, o el tiempo se llevará estas palabras y como mucho solo servirán para sacar la "sonrisa triste" y comentar lo ingenuos que éramos, las bobadas que escribíamos y cómo de equivocados estábamos. ¡Que la vida no es así! ¡Que esto no es mas que una etapa! Como si la vida en si no fuese una sucesión de etapas que nos conducen al olvido.
"... envejecer, morir; es el único argumento de la obra."
lunes, 26 de agosto de 2013
Destino
Soy un claro seguidor del método científico y de la lógica. Como tal, intento llevarlos los 2 a todas las facetas de mi vida. Y ya hace un tiempo que aplicando esto, he llegado a una conclusión bastante incómoda para mi: el determinismo.
Para llegar a esta conclusión parto de dos axiomas:
Tomando estas dos afirmaciones como ciertas, y teniendo en cuenta que la cantidad de materia-energía en el universo es finita, y que todos los seres vivos son solo química y corrientes eléctricas mi conclusión es que no existe el llamado libre albedrío. Ya que, tomando como ejemplo las decisiones humanas, serán solo producto del cálculo que nuestro cerebro haga con los estímulos que haya recibido. Y esos estímulos vienen de unas leyes físicas ya predichas.
Cualquier decisión que tomamos, que nosotros creemos que es al azar, en verdad no lo es. Obedece a unos factores. El cerebro es solo una máquina de calcular. Un ordenador superpotente. Nada más.
No me gusta usar la palabra destino. Para mi, tiene una connotación de misión ineludible que no es correcta. No se trata de que no puedas escapar a lo que está "predicho", sino que todos tus actos están 100% condicionados. No podemos elegir nada, al igual que cuando lanzas una piedra, esta no elige donde va a caer. Las leyes de la física determinan el lugar, y si pudiésemos lanzar otra piedra con TODAS las condiciones iguales, esta caería en exactamente el mismo lugar. Así, si nosotros tuviésemos que volver a tomar cualquier decisión en el mismo momento y con las mismas circunstancias, elegiríamos lo mismo. No hay otra manera.
Una vez llegada a esta conclusión desagradable, me viene una pregunta: ¿cómo vivir con esto? Juzgar a una persona por sus actos es como intentar juzgar al mar porque haya habido un maremoto. No tenía otra opción. Y ojo que no hablo de adivinar. No creo que nadie pueda pueda adivinar el futuro, por mucho que ya este determinado, mas que nada porque la cantidad de factores que intervienen es demasiado grande para poder calcularlo, pero esto no contradice lo anterior: que no podamos hacer los calculos no significa que no tenga una solución única.
Entonces, ¿cómo asumo yo esta determinación? Yo vivo con ella. Ignorándola, pero sin olvidarla. Así como muchos viven sabiendo que ellos viven cómodamente sabiendo que es a costa de que haya esclavos y niños trabajando en sus zapatillas (y en las mías también). Sabemos que eso pasa, pero mucha gente lo toma como inevitable (siempre habrá pobreza dicen). Yo me rebelo contra esta injusticia a mi manera, pero asumo que no hay libre albedrío, que está todo el pescado vendido, incluso mi forma de llevarlo.
Quizás el consuelo que me queda es que puedo decir que soy tan libre como el viento.
Para llegar a esta conclusión parto de dos axiomas:
- No hay nada mas allá de la materia y la energía. Aunque no me declaro ateo, sino agnóstico, este axioma niega, entre otras cosas, la existencia de ningún tipo de dios. Solo existe lo que la ciencia ha probado. Quizás es una visión limitada, pero no voy a creer en algo que nadie sabe lo que es y de lo que nadie ha tenido pruebas (como el alma o dios). Por lógica no puedo negar su existencia, pero a la hora de razonar no los puedo tomar en cuenta.
- Existen unas leyes generales de la física. Es decir, dado un experimento, este siempre se desarrollará de la misma manera ya que existe una ley que determina su resultado.
Tomando estas dos afirmaciones como ciertas, y teniendo en cuenta que la cantidad de materia-energía en el universo es finita, y que todos los seres vivos son solo química y corrientes eléctricas mi conclusión es que no existe el llamado libre albedrío. Ya que, tomando como ejemplo las decisiones humanas, serán solo producto del cálculo que nuestro cerebro haga con los estímulos que haya recibido. Y esos estímulos vienen de unas leyes físicas ya predichas.
Cualquier decisión que tomamos, que nosotros creemos que es al azar, en verdad no lo es. Obedece a unos factores. El cerebro es solo una máquina de calcular. Un ordenador superpotente. Nada más.
No me gusta usar la palabra destino. Para mi, tiene una connotación de misión ineludible que no es correcta. No se trata de que no puedas escapar a lo que está "predicho", sino que todos tus actos están 100% condicionados. No podemos elegir nada, al igual que cuando lanzas una piedra, esta no elige donde va a caer. Las leyes de la física determinan el lugar, y si pudiésemos lanzar otra piedra con TODAS las condiciones iguales, esta caería en exactamente el mismo lugar. Así, si nosotros tuviésemos que volver a tomar cualquier decisión en el mismo momento y con las mismas circunstancias, elegiríamos lo mismo. No hay otra manera.
Una vez llegada a esta conclusión desagradable, me viene una pregunta: ¿cómo vivir con esto? Juzgar a una persona por sus actos es como intentar juzgar al mar porque haya habido un maremoto. No tenía otra opción. Y ojo que no hablo de adivinar. No creo que nadie pueda pueda adivinar el futuro, por mucho que ya este determinado, mas que nada porque la cantidad de factores que intervienen es demasiado grande para poder calcularlo, pero esto no contradice lo anterior: que no podamos hacer los calculos no significa que no tenga una solución única.
Entonces, ¿cómo asumo yo esta determinación? Yo vivo con ella. Ignorándola, pero sin olvidarla. Así como muchos viven sabiendo que ellos viven cómodamente sabiendo que es a costa de que haya esclavos y niños trabajando en sus zapatillas (y en las mías también). Sabemos que eso pasa, pero mucha gente lo toma como inevitable (siempre habrá pobreza dicen). Yo me rebelo contra esta injusticia a mi manera, pero asumo que no hay libre albedrío, que está todo el pescado vendido, incluso mi forma de llevarlo.
Quizás el consuelo que me queda es que puedo decir que soy tan libre como el viento.
viernes, 2 de agosto de 2013
Blanco o negro
Dicen que la vida se va basa en elegir. Elijes unos estudios, eliges cosas para comprar, eliges salir con alguien, ... A mi me gustaría elegir no elegir.
Y es que uno de mis grandes quebraderos de cabeza es no poder renunciar a algo que me gusta en favor de algo que puede que me guste mas. Y es obvio que los gustos no son absolutos, dependen de tu ánimo en el instante de tiempo en el que estés. ¿Mar o interior? Yo crecí en la costa, y me encanta perderme mirando el horizonte infinito. Pero la mitad de mi sangre es castellana y la meseta ejerce una influencia fuerte en mi. El paisaje (mas feo en principio) para mi tiene una belleza especial. Tal es mi dilema que si pudiese elegir una ciudad en la que vivir no sabría que decir.
¿Alegría o tristeza? Me considero una persona alegre en el trato. Pero en el fondo la mayoría de las veces la tristeza me invade. De puertas para adentro, me siento demasiado cómodo en la figura del sufridor incomprendido. Las canciones que mas me gustan son las tristes, las que tienen un mensaje de adiós o trágico. Pero también de cara a los demás procuro estar siempre alegre, ya que la vida es jodida para y, por propia experiencia, se el poder que puede tener en los demás una sonrisa y un gesto amable.
¿Mente o cuerpo? Soy una persona que le da muchas vueltas a la cabeza, no puedo evitarlo. Pero sin embargo, a la hora de tomar algunas decisiones trascendentales soy de poco reflexionar. Pero siempre tengo la maldición de no tener un botón de OFF en la cabeza que pueda desconectar de vez en cuando. Me resulta muy complicado desconectar de los problemas y disfrutar.
Se me ocurren mil dicotomías más, pero me estoy dando cuenta de que tiene poco sentido al final. Al final me he dado cuenta de que no tiene sentido preguntarme elecciones futuras mas que como ejercicio intelectual. Por mucho que me gustara poder decidirlo ahora y añadir un poco de coherencia en mi forma de ser, se que llegado el momento eso que he decidido no va a servir para nada. Tengo un largo historial de experiencias de este tipo: decidir algo y después a la hora de llevarlo a cabo no hacerlo. Pero bueno, es ley de vida. No se puede negar los instintos; ni qu,e al fin y al cabo, con el tiempo nuestro sistema de valores cambia porque nosotros cambiamos. Ni soy la misma persona que cuando empecé a escribir esto, ni tú, lector, eres la misma que cuando empezaste a leer esto.
Y es que uno de mis grandes quebraderos de cabeza es no poder renunciar a algo que me gusta en favor de algo que puede que me guste mas. Y es obvio que los gustos no son absolutos, dependen de tu ánimo en el instante de tiempo en el que estés. ¿Mar o interior? Yo crecí en la costa, y me encanta perderme mirando el horizonte infinito. Pero la mitad de mi sangre es castellana y la meseta ejerce una influencia fuerte en mi. El paisaje (mas feo en principio) para mi tiene una belleza especial. Tal es mi dilema que si pudiese elegir una ciudad en la que vivir no sabría que decir.
¿Alegría o tristeza? Me considero una persona alegre en el trato. Pero en el fondo la mayoría de las veces la tristeza me invade. De puertas para adentro, me siento demasiado cómodo en la figura del sufridor incomprendido. Las canciones que mas me gustan son las tristes, las que tienen un mensaje de adiós o trágico. Pero también de cara a los demás procuro estar siempre alegre, ya que la vida es jodida para y, por propia experiencia, se el poder que puede tener en los demás una sonrisa y un gesto amable.
¿Mente o cuerpo? Soy una persona que le da muchas vueltas a la cabeza, no puedo evitarlo. Pero sin embargo, a la hora de tomar algunas decisiones trascendentales soy de poco reflexionar. Pero siempre tengo la maldición de no tener un botón de OFF en la cabeza que pueda desconectar de vez en cuando. Me resulta muy complicado desconectar de los problemas y disfrutar.
Se me ocurren mil dicotomías más, pero me estoy dando cuenta de que tiene poco sentido al final. Al final me he dado cuenta de que no tiene sentido preguntarme elecciones futuras mas que como ejercicio intelectual. Por mucho que me gustara poder decidirlo ahora y añadir un poco de coherencia en mi forma de ser, se que llegado el momento eso que he decidido no va a servir para nada. Tengo un largo historial de experiencias de este tipo: decidir algo y después a la hora de llevarlo a cabo no hacerlo. Pero bueno, es ley de vida. No se puede negar los instintos; ni qu,e al fin y al cabo, con el tiempo nuestro sistema de valores cambia porque nosotros cambiamos. Ni soy la misma persona que cuando empecé a escribir esto, ni tú, lector, eres la misma que cuando empezaste a leer esto.
viernes, 19 de julio de 2013
Armonizar nuestra vida con el entorno
Todo acto que realizamos tiene consecuencias inevitables. No podemos evitar tener un impacto amiental, pero eso no significa que tengamos que desentendernos de él. El ejemplo claro es que, aunque en el mundo haya asesinatos, eso no nos da carta blanca para cometerlos nosotros. No hay justificación.
Tenemos que buscar formas por las cuales nuestro impacto sea lo mas coherente con nuestra ideología. Armonizar nuestra vida con nuestra mente. Siempre seremos hipócritas porque siempre haremos cosas con las que no estamos de acuerdo (salvo que pensemos que vale todo, que es la única manera de estar 100% en armonía). Yo, por ejemplo, soy vegano, intento no consumir productos que procendan, directa o indirectamente, de animales. ¿Es posible? Obviamente si. La pregunta adecuada es si es factible. Aunque coma vegano, siempre está el vestir, por ejemplo. Y hay que ser conscientes de que para cultivar hay que talar árboles y eso destruye hábitats de animales. O que la industria petroquímica contamina ecosistemas. O que puede ser que en el cultivo de algún producto intervenga mano de obra barata. ¿Cómo poner todas esas cosas en armonía? ¿Se debe renunciar a algo para conseguir otro objetivo?
¿Hasta que punto deben ser llevada nuestra ideología a la práctica? Es decir, el armonizar vida y mente conlleva pérdida de comodidad (cosa lógica por otra parte). Pero la pregunta es si hay que renunciar a toda comodidad. Hasta que punto necesitamos cosas que sabemos que su fabricación no se corresponde con lo que nosotros consideramos justo. ¿El móvil, el ordenador, etc hasta que punto lo necesitamos? Es obvio que no es un bien de primera necesidad para nadie (por mucho que algunos quieran hacerlo creer). Se puede vivir sin ello, pero también es cierto que nos ayuda y nos supone una fuente, no solo de comodidad sino también de conocimento y de comunicación. Sin ellos, en el mundo de hoy, estaríamos casi incomunicados. ¿Realmente su utilidad puede contrarrestar su daño a la humanidad?
Lo difícil de estas preguntas es que no hay nada que nos pueda medir eso. Nadie puede marcar una línea de equilibrio entre lo útil y lo justo. Si se quieren líneas fijas, lo único que se tiene es, o todo o nada. Lo demás son arbitrariedades subjetivas.
Por tanto o llevamos las cosas al extremo (nada que no sea justo), o nos desentendemos (vale todo) o nos marcamos una línea arbitraria y artificial. Solo la primera opción nos da legitimidad para criticar la sociedad de consumo, ya que cualquier otra postura está contenida dentro de ellay considero que es hipócrita criticar algo que tú mismo estás haciendo.
Siendo sincero no me gusta las conclusiones a las que la lógica me está llevando. Pero por otra parte, mi mente está fundada en la lógica, si no es así entonces valdría todo, nada sería ni bueno ni malo y se podría adoptar posturas de pensamiento que se contradijesen entre ellas.Y desde luego no tendría sentido preguntarse si estamos haciendo lo correcto o no o armonizar la mente.
Hombre si es cierto que hay que partir desde la base que puse antes, es practicamente imposible armonizar al 100% todo. siempre quedarán resquicios.
Tenemos que buscar formas por las cuales nuestro impacto sea lo mas coherente con nuestra ideología. Armonizar nuestra vida con nuestra mente. Siempre seremos hipócritas porque siempre haremos cosas con las que no estamos de acuerdo (salvo que pensemos que vale todo, que es la única manera de estar 100% en armonía). Yo, por ejemplo, soy vegano, intento no consumir productos que procendan, directa o indirectamente, de animales. ¿Es posible? Obviamente si. La pregunta adecuada es si es factible. Aunque coma vegano, siempre está el vestir, por ejemplo. Y hay que ser conscientes de que para cultivar hay que talar árboles y eso destruye hábitats de animales. O que la industria petroquímica contamina ecosistemas. O que puede ser que en el cultivo de algún producto intervenga mano de obra barata. ¿Cómo poner todas esas cosas en armonía? ¿Se debe renunciar a algo para conseguir otro objetivo?
¿Hasta que punto deben ser llevada nuestra ideología a la práctica? Es decir, el armonizar vida y mente conlleva pérdida de comodidad (cosa lógica por otra parte). Pero la pregunta es si hay que renunciar a toda comodidad. Hasta que punto necesitamos cosas que sabemos que su fabricación no se corresponde con lo que nosotros consideramos justo. ¿El móvil, el ordenador, etc hasta que punto lo necesitamos? Es obvio que no es un bien de primera necesidad para nadie (por mucho que algunos quieran hacerlo creer). Se puede vivir sin ello, pero también es cierto que nos ayuda y nos supone una fuente, no solo de comodidad sino también de conocimento y de comunicación. Sin ellos, en el mundo de hoy, estaríamos casi incomunicados. ¿Realmente su utilidad puede contrarrestar su daño a la humanidad?
Lo difícil de estas preguntas es que no hay nada que nos pueda medir eso. Nadie puede marcar una línea de equilibrio entre lo útil y lo justo. Si se quieren líneas fijas, lo único que se tiene es, o todo o nada. Lo demás son arbitrariedades subjetivas.
Por tanto o llevamos las cosas al extremo (nada que no sea justo), o nos desentendemos (vale todo) o nos marcamos una línea arbitraria y artificial. Solo la primera opción nos da legitimidad para criticar la sociedad de consumo, ya que cualquier otra postura está contenida dentro de ellay considero que es hipócrita criticar algo que tú mismo estás haciendo.
Siendo sincero no me gusta las conclusiones a las que la lógica me está llevando. Pero por otra parte, mi mente está fundada en la lógica, si no es así entonces valdría todo, nada sería ni bueno ni malo y se podría adoptar posturas de pensamiento que se contradijesen entre ellas.Y desde luego no tendría sentido preguntarse si estamos haciendo lo correcto o no o armonizar la mente.
Hombre si es cierto que hay que partir desde la base que puse antes, es practicamente imposible armonizar al 100% todo. siempre quedarán resquicios.
Nota
Todo lo que escribo en mi blog son reflexiones del momento. A la mayoría de las cosas, vueltas a leer, les encuentro fallos, o contradicciones. Pero esto no se trata de una estructuración de toda mi filosofía (ya que es imposible por su carácter cambiante) sino reflexiones personales de días concretos que, por razones concretas, necesito escribir.
La verdad es que no se si tengo un "sistema mental" demasiado rígido y moralista. Tengo afán por razonar todo punto de lo que creo y analizarlo lógicamente con el resto de ideas para no incurrir en contradicciones. Como buen matemático, me baso en la lógica pura y llanamente, para extraer conclusiones y no me conformo con creencias o impresiones.
Desde mi punto de vista, hay dos cosas muy necesarias en la educación que se han pasado por alto. Más allá de las matemáticas, de la lengua y de las ciencias naturales (que se dan desde primaria y que a mi modo de ver son las más básicas). Más allá de la historia, de la gimnasia, la música y el inglés (que para mi están en 2º nivel) se debería hacer incapié en la lógica y la retórica. Estructurar el pensamiento y enseñara defender las ideas con argumentos lógicos es básico para desarrollar la inteligencia. Lo denostado que está estas dos facetas de la educación puede comprobarse poniendo en la TV cualquier debate (y no estoy hablando de Sálvame y demás telebasura) sino debates políticos o de actualidad.
Ver gente que debatiendo se dedica mas a criticar a la persona que emite un argumento mas que al argumento, o que "prueba" su opinión en que lo ha visto alguna vez me da vergüenza. Y lo peor es que la gente no se de cuenta. Por eso al que le interese dejarle un artículo muy bueno de wikipedia, detallando las falacias que suele emitir la gente a la hora de razonar.
http://es.wikipedia.org/wiki/Lista_de_prejuicios_cognitivos
Y para quien le interese la lógica, que reflexione sobre la diferencia entre decir
El fin "siempre" justifica los medios
El fin justifica los medios
El fin "a veces" justifica los medios
El fin no justifica los medios
El fin "nunca" justifica los medios.
Sin entrar en el debate de que con cual afirmación estás de acuerdo, ¿que significa cada una de esas afirmaciones? ¿Cuales dicen exactamente lo mismo?
La verdad es que no se si tengo un "sistema mental" demasiado rígido y moralista. Tengo afán por razonar todo punto de lo que creo y analizarlo lógicamente con el resto de ideas para no incurrir en contradicciones. Como buen matemático, me baso en la lógica pura y llanamente, para extraer conclusiones y no me conformo con creencias o impresiones.
Desde mi punto de vista, hay dos cosas muy necesarias en la educación que se han pasado por alto. Más allá de las matemáticas, de la lengua y de las ciencias naturales (que se dan desde primaria y que a mi modo de ver son las más básicas). Más allá de la historia, de la gimnasia, la música y el inglés (que para mi están en 2º nivel) se debería hacer incapié en la lógica y la retórica. Estructurar el pensamiento y enseñara defender las ideas con argumentos lógicos es básico para desarrollar la inteligencia. Lo denostado que está estas dos facetas de la educación puede comprobarse poniendo en la TV cualquier debate (y no estoy hablando de Sálvame y demás telebasura) sino debates políticos o de actualidad.
Ver gente que debatiendo se dedica mas a criticar a la persona que emite un argumento mas que al argumento, o que "prueba" su opinión en que lo ha visto alguna vez me da vergüenza. Y lo peor es que la gente no se de cuenta. Por eso al que le interese dejarle un artículo muy bueno de wikipedia, detallando las falacias que suele emitir la gente a la hora de razonar.
http://es.wikipedia.org/wiki/Lista_de_prejuicios_cognitivos
Y para quien le interese la lógica, que reflexione sobre la diferencia entre decir
El fin "siempre" justifica los medios
El fin justifica los medios
El fin "a veces" justifica los medios
El fin no justifica los medios
El fin "nunca" justifica los medios.
Sin entrar en el debate de que con cual afirmación estás de acuerdo, ¿que significa cada una de esas afirmaciones? ¿Cuales dicen exactamente lo mismo?
domingo, 7 de julio de 2013
Dudas
Cambios, mil cambios pasan alrededor tuyo y te preguntas como afrontar tu vida. Si seguir igual , si abrirte o cerrarte mas. Sabes que todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Si volver al pasado, si tirar para adelante sin mirar atrás. La putada es que aunque tomes una decisión sabes que habrá momentos de debilidad en que incumplas tus promesas -parecido al no fumar- y que mires hacia atrás habiéndote prometido tirar para adelante sin mirar atrás.
¿Merece la pena reflexionar sobre como enfocar la vida cuando hay acontecimientos importantes? Yo creo que si, que los acontecimientos importantes cambian la forma de ver las cosas y eso afecta a tus decisiones. Soy partidario de racionalizarlo todo, para intentar hacer lo mejor para mi y para los demás; porque creo que allí está la felicidad.
¿Merece la pena comerse la cabeza por ello? Ahí ya me entran dudas. Solía responder si sin dudarlo un instante. Pero, ¿merece la pena esa angustia? No se, y es una de las cosas que menos me gustan, no saber las respuestas.
Supongo que la coherencia tiene su precio, que el intentar que tus acciones y tus pensamientos vayan en la misma linea cuesta trabajo, sudor y lágrimas. Sobre todo lágrimas cuando ves que no puedes o que metes la pata.
¿Merece la pena reflexionar sobre como enfocar la vida cuando hay acontecimientos importantes? Yo creo que si, que los acontecimientos importantes cambian la forma de ver las cosas y eso afecta a tus decisiones. Soy partidario de racionalizarlo todo, para intentar hacer lo mejor para mi y para los demás; porque creo que allí está la felicidad.
¿Merece la pena comerse la cabeza por ello? Ahí ya me entran dudas. Solía responder si sin dudarlo un instante. Pero, ¿merece la pena esa angustia? No se, y es una de las cosas que menos me gustan, no saber las respuestas.
Supongo que la coherencia tiene su precio, que el intentar que tus acciones y tus pensamientos vayan en la misma linea cuesta trabajo, sudor y lágrimas. Sobre todo lágrimas cuando ves que no puedes o que metes la pata.
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